
¿Alguna vez confiaste ciegamente en alguien que manejaba el dinero de tu empresa? Pues eso mismo hizo una compañía de Quito, y le costó carísimo. Un tribunal de garantías penales sentenció a tres años de prisión a Karina Lissette G. S. por abuso de confianza.
Karina, quien trabajó como auxiliar contable, terminó desviando más de 332.000 dólares usando cheques con firmas falsificadas. Sí, leíste bien: más de trescientos mil dólares que salieron de la caja de la empresa sin que nadie se diera cuenta durante años.
Este caso, que se conoció el 24 de julio de 2026, es un golpe de realidad para cualquier negocio que delega el manejo de su chequera en una sola persona sin supervisión.
Y como este tipo de fraudes se repite más de lo que quisiéramos en el país, vale la pena entender qué pasó, qué dice la ley y, sobre todo, cómo evitar que te suceda a ti.
Cómo empezó todo: el poder de manejar la chequera
Todo comenzó de forma bastante común, casi inofensiva. Karina Lissette G. S. entró a trabajar en la empresa en 2012 y, para junio de 2014, ya formaba parte de la nómina con funciones clave: manejo de la chequera institucional, elaboración de cheques, roles de pago y otros documentos contables.
¿Ves el patrón? Cuando una sola persona controla la entrada y la salida del dinero, sin que nadie más revise ese proceso, se abre una puerta enorme para el abuso.
Es como darle a alguien la llave de la casa, la clave de la alarma y el control de las cámaras al mismo tiempo. Tarde o temprano, esa confianza se puede convertir en una tentación difícil de resistir.
La renuncia que destapó el fraude
Durante casi tres años, entre 2015 y 2017, la auxiliar contable sustrajo registros y omitió el ingreso de información al sistema financiero de la empresa. Nadie sospechó nada. ¿Por qué? Porque ella misma controlaba los documentos que podían delatarla.
La historia cambió el 17 de enero de 2018, cuando presentó su renuncia de manera intempestiva. Ese movimiento, aparentemente normal, encendió las alarmas. La empresa hizo lo que cualquier organización responsable debería hacer ante una salida sorpresiva: una auditoría interna a fondo. Y ahí fue donde todo salió a la luz.
Cheques falsificados: la pieza que lo delató
La auditoría revisó los movimientos de la cuenta corriente institucional y encontró algo que no cuadraba: varios cheques emitidos y cobrados a nombre de la propia auxiliar contable.
Al pedir los respaldos al banco, la sorpresa fue mayor todavía. Esos documentos tenían firmas que no correspondían a las personas autorizadas por la empresa, es decir, firmas falsificadas.

¿Y de dónde salían esos cheques? Precisamente de la chequera institucional que ella misma custodiaba. El zorro cuidando el gallinero, como dice el dicho. El último cheque relacionado con el caso se cobró el 29 de diciembre de 2017, apenas semanas antes de su renuncia.
Cuánto dinero se perdió y qué ordenó el tribunal
El peritaje financiero fue contundente: el perjuicio económico ascendió a 332.131,66 dólares. No es un error de cálculo ni un descuadre contable menor; es una cifra que puede poner en jaque las finanzas de cualquier pyme ecuatoriana.
Por eso, el tribunal no se quedó corto con la sanción. Además de los tres años de prisión, ordenó el pago de una multa equivalente a diez salarios básicos unificados (4.820 dólares) y la restitución total del dinero desviado a la empresa afectada.
La justicia buscó, con esta condena, dejar claro que la confianza depositada en un cargo contable no es un cheque en blanco para actuar de forma indebida, según la Fiscalía General del Estado.
Estafa o abuso de confianza: ¿qué dice realmente el COIP?
Aquí viene una aclaración clave que muchos lectores buscan y pocos artículos explican bien. En el lenguaje cotidiano, todos llamamos «estafa» a este tipo de fraudes contables, pero legalmente no es exactamente así.
El delito de estafa está tipificado en el artículo 186 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) y se refiere a engañar a alguien mediante hechos falsos para que entregue voluntariamente su patrimonio; su pena va de cinco a siete años.
Este caso en particular se sentenció por abuso de confianza, regulado en el artículo 187 del COIP, que sanciona a quien dispone para sí o para terceros de dinero, bienes o activos ajenos que tenía bajo su custodia, o utiliza indebidamente la firma de otra persona. La pena para este delito va de uno a tres años, y fue justamente la que se aplicó en este caso.
¿La diferencia es solo un tecnicismo? Para nada. El abuso de confianza implica que la persona ya tenía acceso legítimo a esos bienes por su cargo, mientras que la estafa nace del engaño desde cero.
Entender esta diferencia te ayuda a identificar mejor los riesgos dentro de tu propia empresa.
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Cómo evitar que esto le pase a tu negocio
Ahora bien, ¿qué puedes hacer tú como dueño de empresa, gerente o contador para que esto no se repita en tu organización?
La respuesta corta es: segregación de funciones. Ninguna persona debería controlar sola todo el ciclo del dinero, desde la emisión del cheque hasta su registro contable.
Algunas medidas concretas que puedes aplicar desde ya:
- Divide responsabilidades: quien elabora los cheques no debería ser la misma persona que los autoriza ni quien concilia la cuenta bancaria.
- Haz auditorías internas periódicas, no solo cuando alguien renuncia. Esperar a que pase algo raro es como revisar el techo únicamente cuando ya está goteando.
- Digitaliza y respalda los registros contables en un sistema al que varias personas tengan acceso controlado, para que nadie pueda borrar o esconder información sin dejar rastro.
- Capacita a tu equipo financiero en ética y controles internos, porque la prevención empieza por la cultura organizacional, no solo por la tecnología.
En resumen
El caso de esta auxiliar contable sentenciada por estafa (o, más precisamente, por abuso de confianza) deja una lección clara: la confianza sin control es un riesgo financiero real.
Los 332.131,66 dólares que perdió esta empresa pudieron evitarse con controles internos básicos y una simple regla de oro: nunca una sola persona debe manejar todo el ciclo del dinero sin supervisión.
Si tienes un negocio, este es el momento perfecto para revisar quién controla tu chequera, tus roles de pago y tus registros contables. Más vale prevenir con un buen sistema de control que lamentar una auditoría tardía.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se habla de «estafa» si el delito fue abuso de confianza?
Porque coloquialmente la gente usa «estafa» para referirse a cualquier fraude con dinero, aunque legalmente el COIP distingue entre estafa (artículo 186) y abuso de confianza (artículo 187), que fue el delito realmente sentenciado en este caso.
¿Cuál fue la pena exacta para la auxiliar contable sentenciada?
Recibió tres años de prisión, una multa de diez salarios básicos unificados (4.820 dólares) y la orden de restituir a la empresa los 332.131,66 dólares desviados.
¿Cómo se descubrió el fraude si duró varios años?
Se destapó después de que la auxiliar contable renunciara de forma intempestiva en enero de 2018, lo que llevó a la empresa a realizar una auditoría interna que reveló cheques cobrados con firmas falsificadas.
¿Qué controles pudieron haber evitado este fraude?
La segregación de funciones (que una persona no controle todo el ciclo del dinero), auditorías internas periódicas y sistemas contables con accesos limitados habrían dificultado enormemente este tipo de maniobra.
¿Qué diferencia hay entre abuso de confianza y estafa según el COIP?
El abuso de confianza ocurre cuando alguien con acceso legítimo a bienes ajenos (por su cargo o función) los usa indebidamente, con penas de uno a tres años; la estafa, en cambio, nace de un engaño para inducir a la víctima a entregar su patrimonio, con penas de cinco a siete años.
Así hemos conocido cómo la ahora ex auxiliar contable incursionó en el delito de abuso de confianza por malversar fondos de la empresa que había confiado en su capacidad.



